Diego Pablo Simeone: derrochando coraje y corazón
Muy grande fue la
huella que, como jugador, dejó Simeone en todos los aficionados rojiblancos.
Admirado e idolatrado por la grada debido a su alto nivel de compromiso con las
rayas rojas y blancas que portaba en su camiseta. Salía al campo a dejarse la
vida, a morir por el escudo que llevaba bordado en su pecho y a pelear desde el
minuto uno hasta que el árbitro determinara el final del encuentro. Era ejemplo
de luchador incansable, de fortaleza y garra.
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| Diego Simeone |
Al igual que otra gran cantidad de jugadores, Diego Simeone pronto
comprobó lo que era ser del Atleti. Tras su breve paso por el Sevilla. El
argentino recaló en la capital de España para jugar en el Atlético en el año
1994 y al instante quedó enamorado de este club, de su gente, de su alegría y
de todo lo que aquello conllevaba. El día que el Cholo firmó por el Atleti, nunca más pudo volver a desvincularse de
él, su corazón se hizo rojiblanco y así lo sigue defendiendo por cada rincón
del mundo.
En su primera etapa
como rojiblanco, Diego Simeone saboreó las mieles del éxito. Fue piezafundamental en la consecución del mítico Doblete del club del Manzanares. Esto
se traduce en la conquista, en la temporada 1995-1996, del campeonato de la
Liga española y la Copa del Rey. Es más, el protagonismo del centrocampista
argentino va más allá, ya que en el último partido de la temporada en el que se
jugaban la Liga, el Cholo anotó el
primer gol del encuentro con un magnífico cabezazo. Era el pulmón del equipo,
empezaba desde la banda izquierda y siempre llegaba a pisar el área rival,
prueba de ello es la capacidad goleadora que poseía pese no a ser delantero,
anotó 24 goles en 97 partidos que disputó en este primer periodo.
Como ya hemos
mencionado anteriormente, el Cholo ya
era atlético de corazón, pero tras ese gol en el Calderón contra el Albacete
que certificaba que el campeonato se teñiría de rojo y blanco, se demostró una
vez más lo importante que era el club para él. Esa energía, ese sentimiento que
puso en la celebración del gol, dejaba patente que el Atlético de Madrid se
había convertido en el club de sus amores.
Fue proclamado uno de
los capitanes del equipo y en el año 2003 volvió al club iniciando así su
segunda etapa que se extendería durante dos temporadas más en el Vicente
Calderón. Es en esta segunda ocasión se adaptó al esquema del equipo y retrasó su
posición para jugar en el centro de la zaga e incluso de mediocentro defensivo.
Desde su salida del
club el año 2005 todos los aficionados rojiblancos contaban los minutos para
que su gran ídolo volviese de nuevo a la que ha sido, es y será siempre su
casa. Deseaban que volviera ocupando una demarcación muy especial, la de
entrenador del primer equipo. La temporada pasada la hinchada pudo ver cumplidosu sueño y el mítico grito de “ole, ole, ole Cholo Simeone” vuelve a retumbar
entre las paredes de un estadio que siempre le ha visto triunfar.

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