28 de diciembre de 2012


Diego Forlán: el uruguayo que devolvió la ilusión


En junio de 2007 aterrizaba en el club colchonero un jugador conocido por todos ya que su paso por el Villareal hacía que todos los aficionados del Atlético de Madrid conocieran sobradamente, de lo que era capaz de hacer Forlán con el balón en los pies en la liga española. En su etapa en el club castellonense consiguió alzarse con el trofeo Pichichi y con la Bota de Oro, lo que hacía suponer que en el club rojiblanco iba a dar más de una tarde de espectáculo. Lo que era desconocido por todos es lo que este rubio sería capaz de hacer en su tercera temporada en el club madrileño.

En su primera temporada como rojiblanco se convirtió en el máximo goleador uruguayo en la liga española. Pero a nivel individual la segunda temporada fue la de la explosión de Forlán. En la temporada 2008-2009 se convirtió nuevamente en el Pichichi de la Liga y en Bota de Oro, pero a diferencia de la vez anterior, esta vez el trofeo no tenía que compartirlo con nadie ya que se proclamó ganador en solitario del codiciado trofeo con la bonita cifra de 32 goles en la temporada. Esta gran cantidad de goles ayudó para que el Atleti consiguiera lo que hacía 12 años que venía anhelando, el pase para jugar la Champions League.

El Cacha ya era idolatrado en el Calderón. Los cánticos de “uruguayo, uruguayo” se sucedían cada domingo en el feudo rojiblanco y ya se había convertido en un auténtico ídolo para los rojiblancos. Pero si por aquellos entonces alguien se permitía dudar de la calidad de este delantero, su tercera temporada en el club terminó de disipar las dudas e hizo que todos y cada uno de los hinchas se rindieran ante él.

Diego Forlán
Corría la temporada 2009-2010, y tras la eliminación en la fase de grupos de la Champions, el Atleti quedaba rebotado a la segunda competición europea, la Uefa Europa League. Fue cuando Diego Forlán decidió echarse el equipo a la espalda y decidir que aquella iba a ser tu temporada, su competición y su año. Tuvo un papel fundamental en la consecución del primer título de Europa League para los rojiblancos ya que sólo se quedó sin marcar en la primera eliminatoria, lo que se traduce en que seis de los once tantos que anotó el equipo en esta competición fueron suyos, o lo que es lo mismo cinco de los últimos seis goles llevaban la marca del uruguayo.

Su consagración como héroe rojiblanco tuvo lugar en dos noches apoteósicas que ningún colchonero olvidará nunca; el gol del Anfield Road y los dos goles en la final de Hamburgo.


En la semifinal contra el Liverpool marcó el tanto que, metidos ya en la prórroga, daba el pase a la final, el gol que otorgaba al Atleti la posibilidad de alzarse con un título tantos años después. Su sangre fría a la hora de convertir el gol hizo que los aficionados estallaran de alegría, les devolvía a lo más alto del fútbol mundial, a una final europea.

Cuando llegó la hora de la verdad, la final de la Europa League, Forlán no se arrugó, una vez más tiró del carro del equipo marcando el primer gol de la final y sobre todo, marcando, por segunda vez consecutiva, en el final de la prórroga el segundo gol que evitaba unos penaltis agónicos y que proclamaba al Atlético de Madrid campeón de la Europa League.

Se trataba de un delantero veloz, con un potente disparo con ambas piernas, con un manejo de balón que muchos querían sí mismos y sobre todo, un luchador incansable. Por esto, para muchos desde el minuto 102 de Anfield, para otros desde el 117 de Hamburgo y para otros simplemente desde el día que tocó un balón en el Calderón, Diego Forlán forma parte de la historia colchonera. Todos y cada uno de los aficionados atléticos quedarán eternamente agradecidos a Forlán, aquel delantero que devolvió la ilusión, tantos años atrás perdida, de volver a ver al equipo en lo más alto.


No hay comentarios:

Publicar un comentario